dependencia emocional que es y como se manifiesta de adulto

Qué es la dependencia emocional y cómo se manifiesta en la vida adulta

Si estás leyendo esto, es probable que ya sepas de qué estoy hablando.

No porque alguien te lo haya explicado, sino porque lo sientes.

En la forma en la que te afecta una relación, en lo difícil que se hace a veces poner límites y sostenerlos, en el miedo a que el otro se aleje o deje de quererte…

o en lo que aparece cuando te quedas contigo, en ese vacío, esa inquietud o esa sensación de no terminar de estar tranquila en tu piel.

No es algo sutil, se siente… y a veces se siente mucho.

Y aun así, no siempre es fácil entender por qué te pasa o qué puedes hacer con ello.

Cuando sientes que tu bienestar empieza a depender demasiado de los demás 

La dependencia emocional no siempre se vive como algo claro o definido, pero sí suele tener una sensación común de fondo:

como si tu equilibrio dependiera demasiado de lo que ocurre fuera de ti.

De cómo está la otra persona, de si responde, de si se acerca… o de si se aleja.

Y entonces te descubres vigilando cada movimiento, adaptándote más de lo que te gustaría, dudando de la otra persona y de ti, esforzándote para que todo encaje y no perder ese vínculo.

A veces incluso quedándote en relaciones que sabes que no te hacen bien, pero de las que salir se vuelve muy difícil.

Pero no solo aparece ahí.

También se hace presente cuando no hay nadie cerca, en esos momentos en los que te quedas a solas contigo y algo se mueve:

te cuesta tomar decisiones, encontrar claridad, construir tu propio proyecto de vida o simplemente estar en calma sin apoyarte en alguien más.

Y es ahí donde muchas veces se hace más evidente que no es solo una cuestión de pareja, sino algo más profundo.

Esto no empezó aquí

Nada de esto aparece porque sí.

La forma en la que hoy te vinculas tiene mucho que ver con lo que aprendiste en otros momentos de tu vida, especialmente en los primeros años.

Con cómo fue el vínculo con tus figuras más significativas, con lo que necesitaste hacer para sentirte querida, segura y tranquila.

En muchos casos, implicó adaptarte:
estar pendiente del otro, ajustarte, aprender que la estabilidad de la relación dependía de cómo eras, cómo te comportabas o de lo que hacías.

Y aunque hoy eso pueda doler o limitarte, en su momento tuvo sentido.

Fue una manera de poder sobrevivir emocionalmente dentro de lo que había.

Con el tiempo, esas formas quedan muy integradas y siguen apareciendo, aunque ya no encajen con lo que necesitas ahora.

Esto tiene relación con lo que en psicología se conoce como los “estilos de apego”, pero más allá de los conceptos, lo importante es poder mirarlo con comprensión:

no elegiste sentirte así.
Es algo que, en algún momento, fue necesario para ti.

Empezar a mirarte de otra manera

El cambio no suele ocurrir intentando dejar de sentir lo que sientes.

Comienza más bien cuando puedes empezar a mirarte y acompañarte de otra manera.

Ir reconociendo poco a poco qué sientes, qué te ocurre, qué necesitas y cómo puedes dártelo tanto en una relación como cuando te quedas contigo.

Darte cuenta de cómo te colocas, qué lugar ocupas en tus vínculos y en tu vida, qué partes de ti se quedan más atrás o se activan.

Y desde ahí, poco a poco, se abre la posibilidad de ir construyendo un lugar más propio.

Más estable.
Menos dependiente de lo que ocurre fuera.

No es un proceso que tenga lugar solo desde lo mental.

Tiene que ver con tus emociones, con tu cuerpo y con los patrones aprendidos en tus primeras experiencias significativas.

Por eso, el cambio no suele venir solo de entenderlo, sino de empezar a vivirte de una forma diferente.

Y quizá no se trata de dejar de querer

A veces la sensación es que hay algo en ti que debería ser distinto.

Que tendrías que necesitar menos, depender menos o sentirte más segura.

Pero no se trata de dejar de sentir o de querer.

Se trata de poder estar en una relación sin perderte
y también depoder estar contigo sin sentir que te falta algo.

De ir encontrando dentro de ti un espacio seguro y más habitable.

Si algo de esto te está tocando

Si al leer esto te has reconocido, probablemente no necesitas que nadie te explique mucho más.

Quizá lo que necesitas es empezar a mirarlo con más profundidad y con acompañamiento.

En consulta acompaño procesos relacionados con la forma de vincularnos, integrando lo emocional, lo corporal, lo cognitivo y lo social, respetando el ritmo de cada persona.

Si lo necesitas, puedes ponerte en contacto conmigo y vemos juntas si este puede ser tu momento.

logo ainara m revilla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad aquí.